“Hacen una carnicería y la llaman paz”
Tácito
En el jardín de la Casa Museo Quinta de Bolívar, podemos encontrar una placa que nos señala al “árbol de la fraternidad americana”, dicha placa contiene la siguiente leyenda:
"Árbol de la fraternidad americana sembrado el 25 de noviembre de 1946. se le puso tierra de: Bolivia - Brasil – Cuba – Costa Rica – Chile – Estados Unidos – Ecuador – Haití – Nicaragua – Honduras – México – Perú – Santo Domingo – Venezuela y Puerto Rico. IV Congreso Panamericano de Prensa…"
Lo que es de notar allí es que el árbol de la fraternidad americana se encuentra custodiado por dos cañones uno a cada lado de él. Sí la palabra fraternidad designa “amistad o afecto entre hermanos o entre quienes se tratan como tales” según el Diccionario de la Real Academia de la Lengua Española. La pregunta entonces es ¿por que la fraternidad debe estar custodiada por las armas?
El interés de la obra que presento acá, es hacer notar la divergencia de que hay entre lo que en teoría significa la fraternidad, y las armas que la custodian. Para lograr tal advertencia, se puso frente a la imagen que nos ofrece el jardín de la “Casa Museo Quinta de Bolívar” un gran marco que la señaló. El nombre de la obra, “Fraternidad Armada”, nos invita a pensar en la fraternidad como una construcción simbólica para la viabilidad de las relaciones continentales, y como tal, debe ser sostenida por la custodia de las armas que mas bien nos remiten a posibles antónima de esta palabra como: la enemistad y la guerra.
El trabajo que se presenta en la fotografía, es parte de un performance que consiste en sentarse frente a una mesa perfectamente bien puesta a comerse ciertos artículos, seleccionados cuidadosamente, de la revista Vanidades. Los artículos que se seleccionaron fueron los referentes al consumo, y los que fijan a la mujer en un rol específico. La acción tubo una duración de cuatro horas, el tiempo que se necesitó para comer los artículos elegidos.
Las revistas dirigidas a la mujer promueven un modelo de vida ideal que gira alrededor del canon estético femenino y de la capacidad adquisitiva para el consumo; este modelo se yergue a través de dos lógicas: la “libertad” de consumo y la feminidad regulada. Tomo entonces la revista Vanidades porque considero que en ella se hace una propuesta de regulación al cuerpo femenino, pues todo su contenido se dirige a él, a su cuidado y al comportamiento que debe asumir; y con un tono amable pero amenazante, intenta aterrorizar a la lectora que no siga su propuesta, me atrevo a aseverar entonces que Vanidades tiene como objeto enseñar a “ser mujer”.
Parafraseando a Zygmund Bauman, en “trabajo consumo y nuevos pobres”, podemos decir que en esta etapa de modernidad tardía estamos en una sociedad de consumidores, en contraposición a la sociedad de trabajadores de la modernidad temprana. En el paso de una sociedad productora a una sociedad de consumo, las normas reguladoras que obligan a los individuos a convertirse en trabajadores, pierden su vigencia dando paso a un estado de elección permanente aparentemente libre de regulación. La única norma que rige a una sociedad de consumo es la de ser un consumidor que llene los requisitos de tener la capacidad y la voluntad para consumir.
Dentro de esta nueva lógica se integra a las personas al orden del consumo para que tenga un lugar en el régimen consumista, introduciéndolos dentro de un estado de elección permanente y una ausencia de rutina: requisitos indispensables para convertirse en consumidor. Así mismo, el consumidor no se debe aferrar nada, no debe comprometerse con nada y nunca considerará una necesidad satisfecha además de que ninguno de sus deseos podrá ser considerado el último.
Vanidades demuestra ser una revista que utiliza las estrategias nombradas por Bauman, lo que intento entonces con el performance es hacer una relación directa entre el consumo básico que necesita el ser humano para sobrevivir (comer) y el consumo ostentoso que se propone en la revista; he escogido el performance como medio ya que la mayor parte de los artículos de la revista se dirigen al cuerpo femenino, entonces ¿que mejor que utilizar el cuerpo como herramienta?